septiembre 2016

Hay muchas cosas que quizás nunca sepamos del mundo, pero entre todas ellas (y que son demasiadas para contar) muchas veces nos impresiona que incluso cosas que hemos hecho los propios humanos carecen de respuestas sobre sus orígenes. Y no solo hablamos de grandes cosas tangibles como el secreto de la construcción de las pirámides o el motivo por el que tu tía Concha tiene ese extraño seseo al hablar. Hay cosas mucho más profundas de origen humano de las cuales desconocemos el origen pero que todos tomamos como cotidianas.

Con eso nos referimos irónicamente a lo sobrenatural, que aquí muchos pueden torcer la mirada y decir que estas cosas si que existen mientras que otros afirman con total certeza que son inventadas. Pero de todas formas, cómo o cuándo surgieron probablemente nunca lo sepamos. Y si fueron inventadas o no, también nos quedaremos con las dudas del por qué alguien ha estirado su imaginación tanto.

Lo bueno que te queremos decir hoy es que si crees en estos seres sobrenaturales y le temes a más de uno de los naturales con los que nos topamos a diario, hay una solución sencilla y práctica para ti.

Resulta esencial en este mundo moderno tener nuestros hogares lo más seguros posible, una buena cerradura, puerta acorazada o similares, pero claro que no es lo único que hay que revisar, segun lo que nos dicen los cerrajeros fichet. También tenemos puertas y quizás hasta espacios de unidades de aire acondicionado que debemos proteger y ya que es muy costoso tener seguridad personal solo vigilando nuestras ventanas, pues debemos acudir a unas rejas de forja con las cuales proteger estas aberturas

Ahora, he aquí algo especial que quizás no habéis pensado con anterioridad, a la hora de fabricar la reja, podemos producirla utilizando nada más y nada menos que hierro forjado, esto aparte de gran resistencia ante criminales humanos también nos protegerá de más de un ser sobrenatural si eso está entre tus preocupaciones.

Resulta un poco curioso como se le atribuye al hierro forjado ciertas características “místicas” que, aunque no lo podemos comprobar en la práctica, aquellos que dicen saber más sobre estos temas claman sin dar lugar a duda. Según muchos el hierro forjado sirve para alejar ciertos seres sobrenaturales indeseados como duendes de malas intenciones y algunas apariciones malignas.

Además de otras atribuciones de atraer buena fortunas y similares. Que quizás no es algo esencial es el sistema de seguridad de tu hogar, pero que en realidad no tiene repercusiones negativas.

No sabemos de donde surgen estos mitos o leyendas y mucho menos como se asegura que estos materiales pueden repeler o afectar de forma alguna a estos seres, pero ya que necesitas una buena reja para tu protección, pues no está de más dar un pequeño paso extra que nunca se sabe si será útil o no.

Lo que si, te preocupen los seres sobrenaturales o no, ármate con unas buenas rejas en esos accesos que quizás no consideres como tales, pero que más de algún ladrón bien que podría utilizar para ingresar a tu hogar mientras tu no te lo planteas y no buscas resolverlo.

Woman setting burglar alarm --- Image by © Image Source/Corbis

Todos nuestros sentidos son excelentes entradas de información sensoriales que sirven para informarnos de lo que sucede en nuestro al rededor, aunque algunos son de mayor alcance que otros, o de mayor accesibilidad, por lo que unos son mejores que otros a la hora de poder alertarnos de cosas o situaciones que requieren de nuestra atención inmediata, en este caso lo ideal es apelar al oído mediante sonidos altos, repetitivos y agudos. Todos ideales para llegar más lejos y llamar más la atención.

Esto funciona porque de forma instintiva nos alertamos ante sonidos fuertes aunque no sepamos de donde vienen; lo repetitivo nos imposibilita evitar prestarle atención al sonido y la agudeza del sonido hace que llegue más lejos y que cause una ligera irritación mental en quien lo oye.

Todos estos son los ingredientes perfectos para lograr que escuchemos una alarma así estemos ocupados, dormidos y a la distancia. Es por esto que una alarma siempre se caracteriza por un sonido fuerte, estridente y fastidioso, citando siempre en sus descripciones los decibeles (unidad de medida de volumen de un sonido) como factor importante y decisivo.

Las alarmas ciertamente son elementos importantes en los sistema de seguridad de nuestros hogares, los servicio de cerrajeria poblenou lo recomiendan y vienen en todas las variaciones que necesitamos para que se adapten a nuestras necesidades específicas, como varias entradas, ventanas o no, grandes o pequeñas áreas y mucho más.

El mecanismo por el que suelen operar suele ser el mismo principio básico: cuando una alarma se active se le dice que a partir de ahora nadie debería de pasar por allí o abrir ese acceso, si sucede, explotará en estos característicos sonidos hasta que la desactivemos. Pero como siempre, ¿por qué quedarnos con lo básico si podemos ir a por más de forma mucho más sencilla?

Es que las alarmas básicas, estas que colocamos en los marcos de las ventanas para que chillen si se abren o se rompe el cristal, en las puertas para detectar si se abre o alguien pasa fuera de horas, suelen quedarse en esos términos: básicas. En el mundo moderno podemos decantarnos por otros dispositivos que tengan características más apreciadas e inteligentes.

Como casi todo hoy en día, podemos encontrar muchos modelos que cuentan con una aplicación para el móvil que nos servirá para hacer seguimiento de la alarma y todos los eventos que se sucedan, bitácoras de activaciones, desactivaciones, las veces que se dispara la alarma y demás. También un muy valioso aviso en vivo directo a nuestro móvil si la alarma se dispara, eso nos sugieren los cerrajeria el raval.

Incluso podemos utilizar el móvil para activar o desactivar la alarma a distancia, y muchas veces ni es necesario puesto que hay modelos que de plano saben si estamos en casa y automáticamente se activan o desactivan. Hablar de alarmas inteligentes hoy en día es algo muy en serio, que lo único que les falta es saltar de la pared y caerle a garrotazos al pobre ladrón que se atreva a entrar. Que aún no hemos llegado allí, pero ya debe faltar poco.